Si toda tu vida has tomado tequila y apenas estás entrando al mundo del mezcal, es normal que te preguntes: “¿qué tan diferente puede ser?”
La respuesta corta: mucho. La respuesta larga… te la contamos aquí.
1. El origen y las plantas
El tequila se produce principalmente en Jalisco (y algunas regiones aledañas) y se elabora casi siempre con una sola especie: Agave Tequilana Weber variedad Azul.
El mezcal, en cambio, puede elaborarse en varios estados de México (como Oaxaca, Puebla, Guerrero, Durango, entre otros) y se puede hacer con distintas especies de agave.
Hijo del Fuego es un ensamble poblano de tres agaves:
- Espadín – la base limpia y ligeramente dulce.
- Cupreata – el carácter silvestre y mineral.
- Papalometl – la capa profunda, especiada y afrutada.
Tres plantas, tres personalidades, un solo espíritu.
2. El proceso y el fuego
En el tequila industrial, el agave suele cocerse en hornos grandes de acero o autoclaves. En el mezcal tradicional, el agave se cuece en hornos cónicos de piedra bajo tierra.
En Hijo del Fuego, el horno de piedra y el fuego se usan con precisión para lograr un objetivo claro:
- Respetar la esencia del agave.
- Evitar que el humo lo tape todo.
El resultado es un mezcal donde el ahumado acompaña, pero no domina, y permite que se sientan las notas herbáceas, minerales y especiadas de cada agave.
3. El perfil en copa
Un tequila puede ser más directo y lineal en sabor.
Un mezcal como Hijo del Fuego, al ser ensamble, ofrece capas:
- Entrada suave y sedosa.
- Matices herbales y terrosos.
- Toques especiados y afrutados en el retrogusto.
- Un final largo que se queda en la conversación, no solo en la garganta.
4. ¿Cuál elegir?
No es mezcal vs tequila.
Es: ¿qué quieres vivir hoy?
- Si buscas algo nuevo, con origen poblano, tres agaves y una historia familiar detrás de la etiqueta, Hijo del Fuego es tu puerta de entrada perfecta al mundo del mezcal premium.